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Por qué los trasplantes capilares no deberían considerarse tratamientos cosméticos

Los trasplantes capilares están en auge en todo el mundo. El año pasado, Allied Market Research publicó un informe en el que reveló que el mercado mundial de este tipo de trasplantes alcanzó un valor de casi 5 mil millones de dólares para 2021. Además, se prevé que esa cifra aumente hasta los 30.000 millones de dólares en 2030. Impresionante, ¿verdad? Pero esa es apenas la mitad de la historia. Anecdóticamente, los especialistas capilares suelen decir que quienes reciben tratamiento solo representan la punta del iceberg, ya que hay muchas más personas que sufren pérdida capilar y que no hacen nada al respecto. Al menos hay un estudio que confirma esa afirmación.

¿Qué impide que la gente se haga un trasplante capilar? Hay varias razones, pero una de las más importantes es que este tipo de tratamientos se siguen considerando como procedimientos cosméticos.

Vamos a verlo más de cerca.

Perpetuando el mito

Muchos entienden la palabra “cosmético” como algo que se refiere a la apariencia, más que a la sustancia. Por lo tanto, clasificar a la cirugía de trasplante capilar como un procedimiento cosmético solo ayuda a perpetuar el mito de que las personas que se hacen ese tipo de tratamientos solo están motivadas por la vanidad. Sin duda, esa concepción equivocada disuade a muchas personas de someterse a la cirugía. Al fin y al cabo, ¿a quién le gusta que lo tachen de superficial o vanidoso?

En realidad, las cosas no son como las pintan. Numerosos trabajos de investigación han demostrado que la caída del cabello puede causar auténticos traumas psicológicos. Puede devastar la autoestima y la confianza en uno mismo, afectando nuestra productividad y nuestra capacidad para mantener buenas relaciones personales.

Pero no es solo su asociación con la cirugía estética lo que perjudica la imagen de la restauración capilar. Las historias de trasplantes capilares fallidos que siguen apareciendo en las noticias también desaniman a mucha gente. Y lo que es más preocupante: no todos proceden de lugares lejanos como Turquía o Europa del Este. Algunas de esas historias proceden de lugares como el Reino Unido, y la razón de ello también está relacionada con la clasificación de la cirugía de trasplante capilar como un procedimiento cosmético.

Clínicas poco éticas

En el Reino Unido, los datos sobre trasplantes capilares mal hechos no suelen estar a disposición del público. Por lo tanto, es difícil calcular cuál es la proporción. Sin embargo, muchas clínicas reputadas creen que estos casos son consecuencia directa de la cultura de “la ganancia por encima de todo”, que se está desarrollando en algunos sectores del mercado de los trasplantes capilares. Las clínicas poco éticas se mueven por la necesidad de reducir costes y de vender más servicios. Atraen a los clientes con ofertas baratas, y ahorran gastos reduciendo el personal y los equipos.

¿Pero cuáles son las consecuencias de esos recortes? Sencillamente, significa que permiten que personas no cualificadas hagan el trabajo que solo deberían hacer los médicos debidamente formados. Puede que haya un médico en las instalaciones, pero rara vez será la mano del médico la que usará el bisturí. A veces dejan que técnicos sin formación hagan las incisiones en la cabeza, cosa que sería impensable para una clínica de buena reputación. En cuanto a los cuidados postoperatorios, muchas veces se dejan de lado con tal de ahorrar dinero y batir a la competencia.

Marco regulatorio

Todo eso sucede por la forma en que está regulado el sector de la cirugía estética. Por ejemplo, en el Reino Unido, tanto la cirugía plástica (que abarca los procedimientos estéticos) como la cirugía médica, están reguladas por el Consejo Médico General (GMC) y por la Comisión de Calidad Asistencial (CQC). No obstante, es importante señalar que en ese país cualquiera puede llamarse legalmente “cirujano estético”, independientemente de que sea un médico colegiado o no.

Esto tiene implicaciones para la cirugía de trasplante capilar, ya que está clasificada como tratamiento cosmético. Si la clasificaran como tratamiento médico, únicamente los médicos debidamente cualificados estarían autorizados para realizar ese tipo de operaciones. La cirugía de trasplante capilar es un proceso seguro cuando la realizan profesionales médicos cualificados, pero, como ocurre con todos los procedimientos quirúrgicos, siempre existen riesgos y posibles complicaciones. Evidentemente, esos riesgos se magnifican cuando la operación la realiza una persona no cualificada.

Todo esto subraya la necesidad de investigar las credenciales y la experiencia de los profesionales, antes de confiarles cualquier procedimiento estético. La cirugía de trasplante capilar no es la excepción. Es fundamental que nos aseguremos de que la persona que nos va a operar tenga la titulación, la formación y la experiencia necesarias para llevar a cabo la intervención de forma segura y eficaz. Además, debes buscar a alguien que esté debidamente registrado, y confirmar con la clínica que esa es la persona que te va a realizar la intervención.

Conclusión

Muchas personas creen que la cirugía de trasplante capilar debería clasificarse como procedimiento médico, en vez de estético. Es una solución que cambia la vida, porque le pone punto final a una afección que provoca mucha angustia. Sin embargo, siempre se debe realizar de forma segura y eficaz. Para evitar a los operadores sin escrúpulos, debes escoger una clínica que tenga buena reputación, y que cuente con una larga trayectoria. ¡Investiga bien!

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